El material nos domina mientras que el sentimiento se extingue. Vivimos en un mundo en el que preferimos la apariencia externa de cualquier cosa mientras sea de nuestro gusto ignorando el interior, sin saber que esconde, que trama, que puede provocar. Nos paramos en cada ente, persona o cosa, opacos, que lo único que nos aportan es ceguera, mientras que lo que deberíamos buscar es la transparencia, la exposición a la realidad, al ser juzgado, la expresión.

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