viernes, 6 de junio de 2014

Desapercibido

Como un segundo.
No piensas en el, no lo deseas, o puede que lo ansíes, pero ocurre.
Un segundo, algo ínfimo que marca la diferencia entre tiempos, que repercute en ti con la vejez, que consume la vida.
Algo sin importancia aparente pero algo imparable, destructivo, algo sin fin.
Algo de tal calibre que aún así, pasa desapercibido.

jueves, 5 de junio de 2014

"Tic, tac..."

 Una contrarreloj en busca de la felicidad, que solo queremos ver como una frenética cuenta atrás: la vida.
Aquí el último segundo, es tu último suspiro. 
Pretendemos ganarla pasándonosla preparando el cementerio y eso, es quedar segundo y los segundos, son los primeros de los perdedores.

miércoles, 4 de junio de 2014

"Kamikazes"

El material nos domina mientras que el sentimiento se extingue. Vivimos en un mundo en el que preferimos la apariencia externa de cualquier cosa mientras sea de nuestro gusto ignorando el interior, sin saber que esconde, que trama, que puede provocar. Nos paramos en cada ente, persona o cosa, opacos, que lo único que nos aportan es ceguera, mientras que lo que deberíamos buscar es la transparencia, la exposición a la realidad, al ser juzgado, la expresión.
Hacemos de nuestra vida una ruleta rusa en la que la mente es el revólver, nuestras decisiones cada recámara del tambor de este y mientras tengamos esta mentalidad, siempre habitará una bala en ellas, dispuesta a acabar con nosotros, convirtiéndonos en suicidas, en kamikazes.


"Levantarse es la segunda cosa más dura de hacer por la mañana. La primera es dejar de soñar."

martes, 3 de junio de 2014

Cuando la vida nos deja ciegos, el amor nos mantiene amables. Él nos mantiene amables.


La vida es un camino de rosas aunque a veces, las rosas pinchan intentando dañar lo más profundo de tu alma con sus espinas.
"Un tigre no pierde el sueño por la opinión de las ovejas"
Tenemos que decirnos a nosotros mismos, que hemos nacido en la miseria para que así cuando la mierda abunde, no nos encontremos mal y poder celebrar la alegría más ínfima, como si de un milagro se tratase.

lunes, 2 de junio de 2014

Levantándonos.

Tenemos ocasiones en la vida en las que llegamos a sentirnos no en el fondo de nuestro ser, sino más allá, cayendo sin fin en un pozo negro del que no creemos tener salida de ningún tipo.
Ocasiones en las que mirarte al espejo es ver a la clase de persona que nunca esperaste ver ahí reflejada, la clase de persona que nunca has sido y que por derivados sucesos, es en la que te has transformado.
Vivir eso, el sufrimiento que no le deseas a nadie, el dolor indefinido que te hace ver sólo un futuro cada vez más negro, vivir eso, es la verdadera tortura.
Y es que muchas veces pensamos que, la falta de algo, alguien, lo que sea, nos deja vacíos, indefensos, solos y con miedo ante un mundo que no habíamos vivido con esa ausencia, un mundo que vemos nuevo y peligroso y que nosotros, estamos perdidos en él.
Después de tiempo sufriendo, cada minuto, cada segundo, como si pensaras que alguien encima tuyo te esta pisando para que no levantes cabeza, te das cuenta de una cosa, y es que no existe ese alguien.
Te das cuenta de que tú, sólo tú, puedes llenarte a ti mismo. De que tú eres la única persona que va a estar siempre ahí, que tú eres el mismo pilar que sostiene tu mundo y que eres lo único que siempre tendrás y de lo que de verdad tienes que depender.
Te das cuenta de cuando te dan todo el apoyo del mundo la gente de tu circulo y al principio solo te dolía más el ver que no te ayudaba en nada, ahora es lo que te ayuda mantenerte en pie, a alzar la cabeza cada vez más alto, más alto que nunca, porque cuando una persona intenta dar lo que sea por ayudarte con problemas de tal calibre que te dejan en esta situación, sabes que es grande y lo menos que puedes hacer es ponerte a su altura y saber que con gente así y contigo mismo, puedes ser feliz, alzarte y que cada nuevo día sientas que eres tú el dueño de tu vida, de tu destino, de tu felicidad.
Malos tragos como estos son los que curten a la humanidad, a cada persona. Estas situaciones de desdicha, de sufrimiento son las que un día agradecerás, pues al fin y al cabo sólo han conseguido hacerte bien y que abras los ojos.
Y es que a día de hoy, yo, ya puedo dar gracias después de haber vivido todo esto.
A día de hoy, sé, que para ser feliz, me necesito a mi, pues soy lo único que nunca se ausentará.
Ley de vida.